La eventual creación de Iberia de una segunda marca de vuelos baratos no inquieta a las compañías de bajo coste. Tras más de un año de especulaciones en el sector, Fernando Conte, su presidente, aún no ha desvelado si apostará por los precios reducidos. Si finalmente llega una Iberia 2, Vueling se muestra tranquila mientras Ryanair augura un escaso éxito al proyecto.

Entre los objetivos estratégicos del Plan de Choque 2006-2008 que Iberia aprobó recientemente se incluye la participación en «negocios complementarios que den nuevas oportunidades de inversión». Fórmula que ofrece la posibilidad de crear o participar en una filial de vuelos baratos.

«No tenemos miedo a Iberia», dice Carlos Núñez, consejero delegado de Vueling. La compañía catalana tiene su centro de operaciones en Barcelona, donde Iberia sufre con más fuerza la competencia de las low cost y en el que podría instalar su base para los vuelos baratos. Así, Vueling optaría a los derechos de vuelo que la compañía de red tiene hoy en el Prat.