Escrito por Vuelos Bajo Coste dentro de
Air Madrid ,
Miscelanea
Ninguno de los 110 pasajeros del vuelo de las nueve de la noche Tenerife-Madrid de la compañía Air Madrid pensaban que podían convertirse en protagonistas de la película “Aterriza como puedas”. Nadie se puede imaginar que un vuelo previsto de unas cuatro horas se alargue finalmente 18 horas. Uno de estos pasajeros era Cristina Prado, estudiante de Periodismo de la Universidad SEK de Segovia. Hasta las seis de la tarde de ayer no pisó suelo segoviano, después de una noche y medio día, por los aires, recorriendo prácticamente media España para aterrizar finalmente en Madrid.
Cristina Prado vivió ayer una pesadilla real, a causa de la niebla, y principalmente por el pésimo servicio ofrecido por la compañía Air Madrid. Tras salir a las nueve de la noche de Tenerife, con la llegada prevista a Madrid a la una de la madrugada, al aproximarse a Barajas, la espesa niebla que cubría el cielo madrileño impedía aterrizar, por lo que la compañía decidió desplazarse hasta el aeropuerto de Valencia. “Cuando llegamos a Valencia, nos retuvieron de nuevo en el avión, porque Air Madrid no disponía de operarios en ese aeropuerto ni de escaleras de desembarque”. Los viajeros comenzaron a impacientarse y tuvieron que trasladarse las fuerzas de seguridad para controlar la situación.
Los integrantes de Air Madrid propusieron entonces dos alternativas a los pasajeros: esperar a la llegada de los operarios de Iberia, prevista sobre las cuatro de la madrugada, o bien desplazarse hasta el aeoropuerto de Barcelona. Tras un nuevo forcejeo entre pasajeros y tripulación, y tras el repostaje del avión, en marcha y con los viajeros en su interior, hacia las tres de la madrugada, haciendo oídos sordos a las demandas de los pasajeros, el avión partió hacia Barcelona.
Ya en el Prat, fueron recibidos por personal de Iberia, que atendió amablemente a los sufridos viajeros, invitándoles a comer y comprometiéndose después a su traslado hasta Madrid. Cristina Padro afirma que en Barcelona se produjo un pequeño “amotinamiento”. “Había madres con sus bebés que necesitaban leche, personas mayores, enfermos que necesitaban insulina… Nuevamente vino la Guardia Civil para tranquilizar la situación”. Los pasajeros fueron entonces trasladados a un hotel de Sitges, a 40 kilómetros de Barcelona, donde sobre las 13 horas de ayer fueron desplazados en autobús hasta Barcelona, cogiendo nuevamente el vuelo, llegando a Madrid sobre las 15 horas. 18 horas que no olvidarán los 110 pasajeros del vuelo Tenerife- Madrid.