La eventual creación por parte de Iberia de una segunda marca de vuelos baratos no inquieta a las compañías de bajo coste. Tras más de un año de especulaciones en el sector, la firma presidida por Fernando Conte aún no ha desvelado si finalmente apostará por los precios reducidos. Si finalmente llega una Iberia 2, Vueling se muestra tranquila y se felicita por la mayor competencia mientras Ryanair augura un escaso éxito al proyecto. Entre los objetivos estratégicos del Plan de Choque 2006-2008 que Iberia aprobó el pasado 6 de octubre se incluye la participación en «negocios complementarios que presenten nuevas oportunidades de inversión rentable». Una anodina fórmula que deja abierta la posibilidad de crear o participar en una filial de vuelos baratos, algo que su presidente, Fernando Conte, ya insinuó el mes pasado.«No tenemos miedo y respetamos mucho a Iberia», apunta Carlos Núñez, consejero delegado de Vueling. Alfonso Claver, director general comercial de Ryanair para España, recuerda que operaciones similares, como la que hizo British Airways con Go «fracasaron estrepitosamente».

Las estrategias de las low cost les permiten afrontar el encarecimiento del crudo desde una posición ventajosa. Para Vueling, el pago del queroseno supone un 25% del total de sus costes y para Ryanair se eleva al 33%, casi el doble.